En la actualidad,
muchos son los productos artificiales, elaborados industrialmente
(colorantes, aditivos. ) que comienzan a extenderse
por la cocina española.
Frente a estos ingredientes preparados en laboratorios
y obtenidos a partir de síntesis químicas,
la ñora o pimiento de bola de Guardamar impone
su marca de distinción: un proceso de cultivo
y secado absolutamente natural, enraizado en un saber
hacer tradicional con más de 150 años
de vida, que nos remonta a la sabiduría culinaria
más añeja y artesanal.
Las dunas de Guardamar, con su fina y dorada arena,
y el clima levantino, que atempera el calor estival
y suaviza las temperaturas invernales, facilitan unas
condiciones idóneas para que las ñoras
reciban un tratamiento natural; estas características
geoclimáticas, únicas y específicas
de Guardamar, son las que determinan que sus ñoras
se diferencien cualitativamente de todas las demás,
ganándose así su afamado prestigio.
El secado de la ñora se realiza en túneles
solares, teniendo como sustrato las finas arenas de
las dunas de Guardamar. Las elevadas temperaturas
producidas por el efecto invernadero permiten la evapotranspiración
de la ñora tierna, al tiempo que la arena conserva
el calor y lo cede gradualmente, logrando de esta
forma un secado homogéneo.
El resultado es, gracias al proceso de deshidratación
solar, una ñora seca, limpia y brillante, lista
para que las cuidadosas manos de hombres y mujeres
expertas compongan las características ristras,
su presentación más tradicional.
De esta forma, las ñoras guardamarencas son,
hoy día, un condimento básico de la
cocina de calidad, confiriendo a todos los platos
en los que se utiliza un cuerpo aromático y
gustativo único.